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Terapia para la Depresión


La descripción que más se adapta al concepto de depresión sería: "la enfermedad del alma", o cuando la persona se hunde en un pozo terrible y oscuro del que no ve salida. La depresión se caracteriza por una alteración del estado de ánimo con la tristeza, falta de energía y motivación para llevar una vida activa y actuar como los pacientes dicen: "como yo era antes", puede tener muchas causas para su aparición. Otros síntomas frecuentes en una depresión, dependiendo de la persona, pueden ser el insomnio o exceso de sueño, la lentitud o la agitación en los actos, el agotamiento sin causa aparente, por lo que la persona tiene sentimientos de inutilidad o culpa, dificultades de concentración y falta de claridad para tomar decisiones, trastorno del apetito. Pérdida total de disfrutar de lo que antes le daba placer, ya menudo pensamientos e intentos de suicidio.

Podemos clasificar la depresión en dos categorías: la depresión mayor o endógena y la depresión reactiva.

Depresión mayor o endógena




Las causas de este tipo de depresión pueden ser múltiples:
  • Factores genéticos. La depresión se convierte a menudo en familiares consanguíneos de pacientes depresivos.
  • Factores neurofisiológicos: tanto la disminución como la pérdida de eficacia de los neurotransmisores disminuyen el tono afectivo. Se sabe que a veces, la depresión es debida a un déficit específico de estos neurotransmisores: serotonina, noradrenalina y dopamina.
  • También se ha descubierto que una exposición intensa a pesticidas y otros productos que se usan en la agricultura, puede ser causa de depresión. En este caso más allá del tratamiento psicofarmacológico con lo que el paciente es tratado, puede recibir una importante ayuda con un tratamiento psicológico que le enseñe y ayude a encarar su vida dándole herramientas y nuevos recursos con los que enfrentarse mejor a su situación.

Síntomas de la depresión endógena o mayor:

La depresión puede presentarse de forma lenta y progresiva. Es entonces que la persona comienza a pensar y actuar de forma inusual. Las personas que están a su lado empiezan a observar cambios en su comportamiento y en su estado anímico. Nos pueden llamar la atención síntomas que pueden ser más graves o más leves, pero que ya representan el comportamiento de un estado depresivo.
  • Irritabilidad y tristeza persistente sin motivo aparente.
  • Trastornos del sueño y en los hábitos alimentarios.
  • Falta de energía, motivación y pérdida de interés incluso para hacer cosas que antes hacía con mucha ilusión.
  • Dolores y malestares físicos constantes que no responden al tratamiento farmacológico: dolores más leves o graves tanto a nivel orgánico como músculo esquelético.
  • Llantos incontrolados en cualquier momento y lugar. Sentimientos de culpa debido a su incapacidad para reaccionar.
  • Sentimientos de inutilidad y de vacío que lo pueden llevar a pensamientos de suicidio como salida a esta situación.

Depresión reactiva




La depresión se produce como respuesta a un evento negativo de la vida de la persona.

La persona llega en este estado depresivo como consecuencia de pérdidas importantes: pierde el trabajo y se queda sin recursos, muere o pierde la persona amada, tiene un grave revés en su status con la pérdida de privilegios y actividades cotidianas, etc. Como consecuencia de estas pérdidas la persona que padece una depresión reactiva entra en un estado de tristeza, abatimiento y de impotencia que trastoca toda su forma de vivir: pasa de ser un ser activo en pasivo, de mostrar alegría y optimismo a convertirse en triste y pesimista, de ser comunicativo a volverse introvertido y malhumorado, pasa por estados de rabia, de no aceptación, de un duelo que si no es tratado a tiempo, irá empeorando cada vez más.

Con la Terapia Breve Estratégica y otras técnicas sugestivas este tipo de depresión tendrá una respuesta rápida y eficaz que le ahorrará al paciente mucho tiempo y sufrimiento.