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Técnicas de Meditación


Podemos definir la meditación como un estado de atención focalizado en la observación de un objeto/objetivo externo a nosotros, de un estado de autoconciencia o de la repetición ininterrumpida de mantras o también como la concentración en la propiocepción física mediante la realización de ejercicios concretos como en el yoga, Qigong, Meditaciones Dinámicas, etc.

En el proceso de meditación debemos tener en cuenta una serie de pequeños detalles que serán los que determinen si lo hacemos bien, o estamos haciendo cualquier otra cosa que no sea meditación.
  • Debemos conseguir un estado de relajación física y mental.
  • Observar nuestra mente, pero no luchar contra ella o intentar controlar nuestros pensamientos.
  • Observar sin interferir, en una relajada y silenciosa observación de lo que vaya manifestando.

Meditar no es estar concentrado ni absorto en un patrón de pensamiento o en la expectativa de los frutos de la meditación. La meditación no tiene principio ni fin y no es el acto de seguir un sendero invisible que conduzca a una paz imaginaria, es permanecer en una presencia constante del flujo y reflujo de pensamientos y emociones. La mente que medita está activa -vigilante, escuchando, sin palabras, sin comentarios, sin opiniones- permanece atenta al movimiento de la vida dentro de nosotros, pero sin interferir de ninguna manera. Sólo observa, pero sin identificarse con lo observado ni con el observador.

La meditación la podemos practicar como instrumento o medio para lograr la paz y la serenidad en un mundo trepidante y competitivo como en el que vivimos. En la meditación no acude a la persona que tiene un problema o patología concreta, sino aquella que no desea llegar a ser víctima del estrés, de la ansiedad o del descontrol producido por las innumerables batallas en las que hoy en día todos luchamos, también la persona que busca aumentar y despertar su propia espiritualidad.

Hay diferentes estilos o líneas de meditación y cada persona debe encontrar la que más se adapte al estado y momento en que se encuentra. Hay personas que les gusta más meditar en grupo y los hay que prefieren la soledad de su "templo privado" o el lugar donde se encuentran más seguros. Se puede meditar en la forma hindú, es decir, en posición de loto o semi loto, se puede meditar en un zafu o en una banqueta especial, se puede meditar en una posición estática de Qigong, pero lo más seguro es que el occidental se encuentre más cómodo en un taburete o una silla.

Ya que uno de los objetivos de la meditación es ayudar a crear un estado de relajación que facilite el sosiego y la escucha interna, cada uno debe buscar la manera más adecuada de meditación a su edad y forma física.

Beneficios de la Meditación




Los beneficios del meditador se han descrito en numerosas investigaciones realizadas con practicantes de Meditación Trascendental (MT); con grupos de varios meditadores con líneas diferentes y últimamente, se hizo un estudio muy significativo tomando como modelo el monje budista de origen francés Matthieu Ricard, el cual después de ser estudiado en estado de meditación, fue declarado como "el hombre más feliz del mundo". Por este trabajo de investigación, fue monitorizado para poder seguir sus frecuencias cerebrales mientras era sometido a estímulos diferentes. El resultado fue que a pesar de los estímulos a los que fue expuesto, permaneció en un estado imperturbable de serenidad constatado por las ondas Alfa-Theta que mostró durante toda la experiencia.

Estas son las frecuencias cerebrales en las que trabaja la mente del meditador o la persona que está en profundo estado de relajación o de autohipnosis: frecuencias generadoras de serenidad, de calma y de paz interna, que son las precursoras de una vida más plena y productiva.

Algunos de los testigos comunicados por la persona que empieza a meditar son:
  • Aumento de la concentración y memoria
  • Aumento de la autoconciencia (procesos internos)
  • Más serenidad ante situaciones conflictivas
  • Más rendimiento con un mínimo esfuerzo (ya que se trabaja desde la calma)
  • Reducción o eliminación de dolores psicosomáticos
  • Reducción del estrés
  • Mayor tolerancia a la frustración
  • Mayor recuperación energética

Y podría seguir exponiendo los beneficios que son muy numerosos, pero estos son los más fácilmente reconocidos por los practicantes de "a pie"; es decir, que no viven en contextos especiales (monasterios, comunidades, etc.), Sino que tienen un vida urbanita con todo lo que ello conlleva.

Mi última reflexión es que ahora precisamente, en estos momentos sociales, es cuando más beneficiosa sería su práctica. Tanto para jóvenes como personas mayores, para personas creyentes como aquellos que no creen.

Termino citando el sugerente título de un libro muy esclarecedor sobre la meditación, que es la recopilación de las charlas y conferencias dadas por Osho. "De la medicación a la meditación".